
FamiliasMatrimonios
Un matrimonio que ora junto
Orar de la mano no es un adorno romántico. Es el pacto recordando quién sostiene la casa.
5 min de lectura
Es más fácil hablar del presupuesto o de los hijos que orar en voz alta el uno con el otro. La intimidad espiritual pide humildad.
Cuando un matrimonio ora, no está recitando fórmulas: está alineando su casa bajo el señorío de Cristo. Los desacuerdos no desaparecen; se colocan en un lugar más honesto.
Empieza pequeño. Un minuto. Una petición. Un agradecimiento. El Espíritu sabe multiplicar lo poco que le damos.
«Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho.»
Mateo 18:19
