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Una mesa con propósito

La fe se hereda más en la sobremesa que en los discursos. Cómo convertir la mesa en un altar cotidiano.

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No hace falta un currículo perfecto para formar discípulos en casa. Hace falta presencia. Una pregunta al final del día. Un versículo antes de dormir. Un «gracias, Señor» por la comida.

Deuteronomio 6 no habla de un aula: habla de la casa, del camino, del levantarse y del acostarse. La fe se teje en lo ordinario.

Esta semana elige un momento —desayuno, auto o cena— y abre la Biblia dos minutos. La constancia vence al espectáculo.

«Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa.»

Deuteronomio 6:7