
ReflexionesFamilias
Dios sí te ve
No eres invisible. El Señor conoce tu nombre, tu casa y tu silencio.
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Hay días en los que parece que nadie nota el esfuerzo, la oración susurrada o la lágrima escondida. La Palabra dice otra cosa: el Dios que cuenta las estrellas también cuenta tus pasos.
Agar, en el desierto, llamó al Señor «el Dios que me ve». No estaba en un templo. Estaba cansada. Y aun así, fue vista.
Hoy puedes orar con esa certeza. No estás perdido en la multitud. Estás en las manos del Padre.
«He aquí el pozo de Beer-lajai-roi. Porque dijo: ¿No he visto también aquí al que me ve?»
Génesis 16:13-14
