
ReflexionesAdultos
El regalo que aún no abriste
Hay promesas de Dios que esperan ser recibidas, no solo admiradas.
4 min de lectura
Un regalo cerrado no transforma la casa. Puede estar en la mesa, envuelto y hermoso, y aun así no servir de nada.
Así pasa a veces con la gracia, el perdón y la Palabra. Los conocemos. Los citamos. Pero no los abrimos con obediencia y gratitud.
Hoy puede ser un buen día para abrir lo que Dios ya te dio: un versículo, una vocación, una reconciliación pendiente.
«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.»
Santiago 1:17
