ReflexionesAdultos

El regalo que aún no abriste

Hay promesas de Dios que esperan ser recibidas, no solo admiradas.

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Un regalo cerrado no transforma la casa. Puede estar en la mesa, envuelto y hermoso, y aun así no servir de nada.

Así pasa a veces con la gracia, el perdón y la Palabra. Los conocemos. Los citamos. Pero no los abrimos con obediencia y gratitud.

Hoy puede ser un buen día para abrir lo que Dios ya te dio: un versículo, una vocación, una reconciliación pendiente.

«Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto.»

Santiago 1:17