
ReflexionesFamilias
La esperanza nunca se apaga
Hay una llama que el viento de este mundo no puede apagar.
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La esperanza cristiana no es un deseo ingenuo. Es una ancla. Está echada detrás del velo, donde Jesús ya entró por nosotros.
Por eso podemos seguir cuando las noticias pesan y las fuerzas flaquean. No porque ignoremos la noche, sino porque conocemos al que es la Luz.
Enciende de nuevo la oración. Comparte un versículo. Sirve a alguien. La esperanza se contagia.
«La esperanza no avergüenza.»
Romanos 5:5
