ReflexionesAdultos

La puerta que Dios abrió

Cuando el Señor abre un camino, la fe camina. No empuja otras puertas por ansiedad.

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Hay puertas que forcejeamos durante meses. Otras se abren sin que las empujemos. Discernir la diferencia es parte de madurar en Cristo.

Pablo hablaba de una «puerta grande y eficaz». No todas las oportunidades son un llamado, pero ningún llamado verdadero llega sin la mano de Dios.

Pide sabiduría. Da gracias por lo que se cierra. Avanza por lo que se abre, con humildad.

«He aquí, he puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar.»

Apocalipsis 3:8